En miseplan dibujas el contorno real de la sala sobre una cuadrícula —con la forma que tenga, también en L o con chaflán—, colocas las columnas y sitúas las puertas. La superficie útil se calcula descontando los huecos, no por el rectángulo de fuera, y ese plano se reutiliza en todos los eventos que pases por esa sala.
Importas la lista de invitados desde tu Excel, arrastras cada nombre a una silla concreta del plano y ves en todo momento cuántos quedan sin sentar. A los novios se les manda un enlace que abren sin registrarse, donde pueden colocar a su gente pero no mover una sola mesa.
Del mismo plano salen los dos papeles del día: el parte de cocina, con el recuento por menú, los menores contados aparte y el desglose mesa por mesa; y la hoja de montaje, con cuántas mesas de cada tipo, cuántas sillas y qué hay que preparar por accesibilidad. Se imprimen en A4 y se llevan en papel, que es donde acaban.
Sin tarjeta. Al acabar, la cuenta queda en solo lectura: no se pierde nada.